8.08.2017

Las amazonas según Diodoro

El historiador griego Diodoro de Sicilia (65-60 a. C.) escribió también sobre las amazonas, asociándolas con las mujeres saces-escitas, famosas por ser valientes y agresivas. Él consultó los trabajos de Ctesias (un físico griego que vivió en Persia hacia 400 a. C.) y Megástenes (un etnógrafo heleno que viajó a la India hacia 350-290 a. C.). Según las fuentes de Diodoro, tras una larga serie de revoluciones en Escitia, sus habitantes terminaron gobernados a menudo por vigorosas mujeres dotadas de excepcional valor, estas se entrenaban para la guerra de la misma manera que los varones.

En algún momento del pasado, el Ponto se convirtió en el hogar de un grupo escita dirigido por unas mujeres que cabalgaban a la batalla. Una de estas féminas poseía una fuerza y una destreza extraordinaria, una inteligencia superior y una fuerza y una destreza guerrera excepcionales. Esta brillante líder entrenó personalmente a un grupo escogido de mujeres y acometió junto a ellas el sometimiento de las tierras vecinas. Fundó Temiscira en la desembocadura del río Terme, en Ponto. Llena de orgullo, se hacía incluso llamar «hija de Ares». Bajo el gobierno de esta soberana, las mujeres aprendían a cabalgar y el arte de la guerra. La mujer continuó al frente de su singular ejército en toda una larga sucesión de guerras de conquista que iban cada vez más hacia el norte.



Hasta este punto no hay nada que podamos considerar inverosímil en el relato de Diodoro sobre esta exitosa comandante y sus victorias obtenidas en algún momento del pasado lejano. Esta poderosa reina, sostiene el historiador, promulgó nuevas leyes que asentaron una verdadera ginecocracia en el Ponto, gracias a la cual las mujeres siempre gobernarían y se entrenarían para la guerra. Asignó a los varones las tareas domésticas, el hilado de la lana y el cuidado de los hijos. Ordenó que se mutilaran las piernas de los niños y que se cauterizara uno de los pechos de cada niña. Desde entonces, continúa Diodoro, esta tribu escita gobernada exclusivamente por mujeres se conoce como las «amazonas» y sus reinas reciben el título de «hija de Ares». Su hija superó las grandes gestas de su madre, nos cuenta Diodoro, conquistando los territorios en torno al mar Negro entre la desembocadura del Don y Tracia, incluso protagonizó correrías en Siria.
Durante las sucesivas generaciones, las descendientes de estas reinas continuaron acrecentando el poder y la fama de la nación amazónica. Su declive, no obstante, comenzó cuando el héroe griego Heracles dio muerte a una de sus reinas, Hipólita. Poco más tarde, Teseo secuestró a Antíope y se desposó con ella en Atenas. En represalia, las amazonas, respaldadas por los escitas, invadieron Grecia y sitiaron la Acrópolis. Pero, entretanto, los anatolios nativos a los que aquellas habían mantenido sometidos vieron la oportunidad de escapar y se unieron para combatir a las pocas amazonas que quedaron defendiendo el Ponto. Esta guerra logró tal éxito, señala Diodoro, que la gran civilización de las amazonas del Ponto fue borrada de la historia. Al poco tiempo, las amazonas habían quedado tan diezmadas que apenas sobrevivían unas cuantas bandas dispersas. Fue una de estas pequeñas partidas la que, encabezada por Pentesilea, ayudó a defender a Troya durante la legendaria contienda.


«La gente de mi época considera que por error las antiguas amazonas son tan solo cuentos ficticios», declara Diodoro. Y el mismo nos explica por qué. Cuando las amazonas resultaron derrotadas en la gran batalla de Atenas, las supervivientes desistieron de regresar a Ponto, pues esta hbía sido desvastado por la guerra mientras ellas se encontraban fuera.Haciéndose eco de Isócrates, Diodoro afirma que las derrotadas amazonas acompañaron a sus aliados, los escitas, a Escitia. De esta forma, el imperio amazónico se desvaneció de la noche a la mañana, reabsorvido en las estepas escitas.

Fuente: Mayor, Adrianne (2017). Amazonas, guerreras del mundo antiguo. Madrid: Desperta Ferro Ediciones.

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